“No es cierto que las cosas son así y no pueden ser de otra manera”. (1)
El 27 de agosto de 2005 se inauguró en el Centro Cultural Islas Malvinas de La Plata una obra de arte que conmocionó al país: “Cada arma destruida es una victoria de la vida sobre la muerte”.
“Esa obra no es de Lidia Burry, ni del grupo Escombros, es de todos nosotros, porque eso está pasando”, le decía la gente a Héctor Puppo, uno de los mentores del grupo, poco antes de que se inaugurara la obra.
“Para el Poder la crueldad no es solo una necesidad; también es un placer. El espectáculo de la muerte masiva es su ‘divertimento’ favorito”. (2)
La apuesta fue elocuente: no a la violencia, sí a la justicia. Un año aproximadamente tardó Escombros en realizar esta obra compuesta por 250 armas inutilizadas y fundidas en una estructura piramidal y una plancha de fondo de 4,50 x 1,20m.
La obra no iba a pasar desapercibida, eso estaba claro. El 28 de agosto de 2005 El diario La Nación la publicó en tapa, y al día siguiente el absurdo se apoderó del Islas Malvinas. “Vino el Renar con alrededor de 10 móviles policiales y peritos con máquinas de escribir. ¿qué insólito no?”, cuenta Puppo todavía asombrado. Un caos de sinrazón.
“La resistencia cultural decidirá el destino. / En el arte de la resistencia no hay espectadores. Se hace entre todos o no se hace”. (3)
“Donde todos veían algo maravilloso, nosotros teníamos un operativo policial que nos quería incautar la obra, cuando era evidente que todas las armas estaban rotas”, asegura Puppo. El Renar aseguraba que esas armas primero debían haber sido entregadas a ese organismo.
Alguien no entendió el mensaje. A esa escena novelesca le siguieron causas que hicieron que Puppo y Lidia Burry se vieran atrapados en marañas judiciales declaraciones, papeleríos y abogados.
“Para la estética de lo humano la materia del arte es el llanto del abandonado, el grito del rebelde, el cansancio del explotado, el silencio del vencido, la pena infinita del que carece de horizonte. Una estética para que el que nada tiene y nada tendrá camine con la cabeza alta y mire a los demás a los ojos”. (4)
El Grupo Escombros nació en 1988 como grupo de arte callejero. Desde 1989 organiza acciones en las que participan artistas de todas las disciplinas y público en general que se convierte en co-autor: Arte en las Ruinas, La Ciudad del Arte, Recuperar, Arte en la Calle, Arte a la Deriva, Madre Tierra, Crimen Seriado, Todos o Ninguno, La Mirada de José Luis, El Bosque de los Sueños Perdidos, El Sembrador de Soles, Juguetes Solidarios, Protesta contra el Hambre, entre otras.
Desde sus inicios mantiene intacto su carácter de colectivo de arte en el que no se reconocen individualidades.
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